Transversalidad en las políticas públicas para la igualdad: el ámbito urbanístico

Hola bon día!

Esta semana toca hablar de concepto de "transversalidad de género" o “mainstreaming”, entendido como un principio que conlleva la aplicación de la perspectiva de género en las fases de planificación, ejecución y evaluación de todas las políticas llevadas a cabo por las Administraciones con la finalidad de eliminar las desigualdades entre mujeres y hombres.

Como sabéis, mi ámbito de trabajo es precisamente el de la igualdad, por lo que ya está implantada una perspectiva de género transversal. Para legislar, convocar subvenciones, ordenar recursos humanos... aquí, siempre llevamos puestas las ''gafas violeta''. Con lo cual, he decidido elegir otro sector en el que la transversalidad no tan evidente y, sin embargo, resulta fundamental: el urbanismo. Es un sector que, a priori, no parece directamente relacionado con la igualdad entre mujeres y hombres. Sin embargo, existen múltiples estudios que demuestran que la forma de las ciudades es causa y consecuencia de las desigualdades de género existentes. Recuerdo que, durante mi Erasmus en Science Po Bordeaux, un sociólogo nos habló precisamente de este tema.

Uno de los ejemplos que nos puso fue la utilización diferenciada de instalaciones lúdicas, destinadas a los jóvenes, por sexo. Había llevado a cabo una serie de estudios que demostraban que las áreas recreativas como campos de fútbol o skateparks eran mucho más utilizados por los chicos que por las chicas. Es una triste consecuencia de los roles de género, que se manifiestan muy claramente en los deportes. Siguiendo la regla de las 3R, si nos centramos en los Roles, una posible solución sería, por ejemplo, tratar de celebrar en esos espacios competiciones femeninas, potenciar la inscripción de chicas en los organismos federativos-deportivos o la discriminación positiva en las subvenciones en deporte. Sin embargo, si priorizamos los Recursos, otra opción sería  desarrollar en estos espacios otro tipo de eventos tales como debates, charlas informativas, seminarios, actividades artísticas... Quizás una opción intermedia en el largo plazo sería diseñar instalaciones más polivalentes que aseguren la presencia equitativa de mujeres y hombres. En todo caso, previamente sería necesaria la recogida de información con la variable sexo para diagnosticar la situación.

Por otro lado, uniendo interseccionalidad y transversalidad, es importante decidir también dónde ubicar los espacios públicos. Antes de diseñar la política pública, podría hacerse un estudio de la presencia de mujeres de distintos grupos sociales en ellos. Por ejemplo, si se realizara una encuesta sobre el abandono escolar temprano de mujeres, quizás encontraríamos que es más frecuente en mujeres de determinados colectivos, como mujeres gitanas o migrantes. Por eso, el hecho de favorecer en los colegios o institutos de ciertas zonas o barrios opciones como el bachillerato nocturno o para adultos podría redundar positivamente en la inserción sociolaboral de colectivos de mujeres especialmente vulnerables. Lo mismo podría decirse de la ubicación de bibliotecas públicas, polideportivos o centros culturales. Esto favorecería tanto un rediseño de los Roles como una mejor distribución de los Recursos.

Otro ámbito relevante es el del transporte. Como sabemos, las mujeres, a partir de cierta hora, nos sentimos más inseguras al viajar en transporte público, porque normalmente hay un desplazamiento entre la parada y el domicilio que puede resultar peligroso. Como podemos ver en el maravilloso vídeo de Swedish Association que enlazo más abajo, en la ciudad sueca de Kalmar, tras diagnosticar esta realidad a través de una encuesta, decidieron introducir las paradas nocturnas en los autobuses. Este método consiste en que el pasajero y, sobre todo, la pasajera, acuerda con el conductor dónde bajará, incluso entre las distintas paradas, de manera que, cuando alguien tiene que bajar, el conductor abre la puerta y verifica que nadie más baje. Esto ha hecho que los viajes en autobús por la noche sean más seguros y atractivos, sobre todo para las mujeres. Por supuesto, una vez más, al diseño de este tipo de medidas debería precederle la realización de estudios de la utilización del transporte público por hombres y mujeres.

https://www.youtube.com/watch?v=v9bnXSJCBCs&t=618s


En el transporte privado también hay hueco para la transversalidad: a veces, las mujeres nos sentimos inseguras en áreas amplias como los parkings cuando es de noche y no hay mucha gente, por lo que la instalación reforzada de vigilancia podría ser una solución. Incluso se podría barajar la creación de parkings exclusivamente femeninos. Sé que puede sonar controvertido, pero el sociólogo francés (cuyo nombre no recuerdo) del que hablaba más arriba también lo planteó como opciónEn fin, todas estas medidas en relación con el transporte vendrían a reforzar la equidad en el uso de los Recursos públicos.

Por su parte, la colaboración de las Administraciones con asociaciones de mujeres en la planificación urbanística favorecería directamente la Representación de las mismas, a la vez que indirectamente, por los resultados que se obtendrían, se favorecería el rediseño de los Roles y el reparto equitativo de los Recursos.

Finalmente, me gustaría recalcar que la perspectiva transversal de la igualdad no solo es fundamental en fase de diseño, elaboración y ejecución de las políticas públicas (como hemos visto hasta ahora), sino también en la fase de evaluación, pues, en ocasiones, políticas de espíritu feminista pueden tener un impacto contraproducente, como cuando en Francia se prohibió el uso del velo en los espacios públicos, lo que, lejos de reducir su uso, provocó la exclusión de los espacios públicos de las mujeres musulmanas.

En definitiva,  el ámbito del urbanismo es solo un ejemplo de la importancia que, en todas las políticas públicas, tiene la perspectiva transversal de género.

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